En 1988, el escritor británico Clive Barker publicaba su historia terrorífica “The Forbidden”, incluida en el libro In the Flesh (The Books of Blood V). Tres años más tarde, la historia era llevada al cine con el título de Candyman (1992; dir. Bernard Rose, TriStar Pictures); el éxito hizo viable dos secuelas posteriores, de éxito decreciente: Candyman 2. Farewell to the flesh (1995; dir. Bill Condon, Clarence Pictures) y Candyman 3 - Day of the Dead (1998; dir. Turi Meyer).
El motivo sobre el que se articula la historia es sencillo: Candyman es un ser fantasmal que se manifiesta en el espejo cuando alguien pronuncia cinco veces su nombre. Como resultado de la influencia de estas películas, es posible recoger hoy como leyenda urbana entre los niños y adolescentes norteamericanos una creencia en Candyman y sus poderes que sigue las líneas trazadas por el guión cinematográfico. Sin embargo, antes de ser guión y cuento de terror, la historia del ser fantasmal que se aparece en el espejo al ser invocado un número determinado de veces tenía ya una larga trayectoria en el folklore. Como tantas otras veces, lo que hoy es literatura o cine ha sido antes narración oral. En efecto, el personaje de Candyman se inspira en una figura previa del folklore urbano norteamericano: Bloody Mary o Mary Worth (entre otros nombres), un fantasma femenino que se aparece en los espejos, y cuyas leyendas no han sido objeto por el momento del estudio detallado que merecen: contamos de momento con el trabajo pionero de Langlois (1980), la aportación, interesante pero escueta, de Brunvand (1986: 80-2) y los trabajos on line de Norder (1999) y Wells (1999).
Es muy probable que el motivo que nos ocupa (una demonesa o fantasma femenino que se manifiesta en los espejos) se encuentre en el folklore de varias culturas. En este artículo voy a centrarme en una manifestación concreta del mismo: la que se da en España, centrada alrededor de la figura de Verónica. Básicamente, la creencia afirma que Verónica fue una muchacha que murió de forma violenta, y cuyo espíritu se manifiesta en los espejos (más raramente, fuera de ellos). Para facilitar el análisis, establezco desde el inicio una distinción entre las leyendas etiológicas (los relatos que explican cómo murió Verónica) y las descripciones del ritual necesario para invocar su espíritu. Ambas están, por supuesto, íntimamente ligadas.
Ten cuidado y no la llames 5 veces....
Esto es justo lo que nunca debes hacer: ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de VERÓNICA. No serias LA /EL primera /o que se ríe al conocer esta historia, que lleva circulando por el mundo desde hace varias décadas. Muchos antes que Tú han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia y han aceptado el desafío, han cargado con una maldición terrible!!!!!!!!!.
¿Quién es Verónica? O mejor dicho: ¿quién era? Se trataba de una chica de 14 años que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jamás debe tomarse como un juego. Ella no siguió las reglas de los fantasmas, se burlo durante toda la invocación y unas tijeras que había en la habitación cobro vida y se clavó en su pecho.
Sin embargo, Verónica aun no descansa en paz. Su espíritu está condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el Más Allá, como le sucedía a ella en la vida real.
NOTA DE XVIII D.E.
Hay variables en cuanto al número de veces que se debe pronunciar el nombre. Se dice que 3, 5 y hasta 9 veces, pero consideramos que eso es resultado del mismo pasar la leyenda por medio de la tradición oral hasta nuestros días.