
Por Mijael García Fin de Pésaj 5767
Ningún personaje de entre los profetas ha pasado a formar una parte importante del folklore judío, como lo ha sido, y lo sigue siendo Eliyahu haNaví – Elías el Profeta, el promotor del Yavismo en el reino del norte llamado Israel o Efraín.
Su nombre en hebreo es – Eliyahu. Lleva en sí los dos nombres divinos más importantes de aquellos tiempos. El y Ya, o en su caso Yahu, que es una contracción de - Yaveh que bien podría traducirse como El es Yaveh, dando a entender que el Dios cananeo El, el cual se adoraba en el norte, es el mismo Yaveh que se adoraba en el sur, y que Eliyahu trata de imponer contra las tradiciones religiosas apoyadas por Itzebel, esposa de Ajav, hija del rey de los sidonios.
A partir del capítulo 17 del Primer Libro de los Reyes, el redactor del libro, no toma en cuenta el origen familiar del profeta; no da su genealogía como se hace con la mayoría de los personajes tanájicos, sino que el relato se escribe desde el momento en que la sequía que empieza a asolar aquella zona, se debe a que los habitantes del reino del norte introducen el culto a Baal al lado del culto a YHVH.
La parte más dramática de su vida, fue cuando Eliyahu se enfrentó a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y a los cuatrocientos profetas de Asherá1. De estos últimos no se vuelve a hablar. Había tanto en Israel, como en los pueblos vecinos escuelas de profetas, no tan sólo profetas de Baal, sino aún de Yaveh2. Eran profetas que revelaban sus profecías a través del éxtasis.
La situación de Eliyahu no era abolir solamente el culto a Baal, sino centrar al pueblo que no se definían en su adoración. ¿Hasta cuando van a estar cojeando sobre dos muletas? Si Yaveh es el Todopoderoso, vayan en pos de él, y si Baal pues vayan en pos de él.
La indefinición del pueblo los hacía permanecer en la mediocridad religiosa, y no prosperaban, ni en una, ni en la otra religión. Hoy lo podemos entender muy bien con los así llamados judíos mesiánicos, que ni son judíos, ni son cristianos, cuyas doctrinas y creencias cristianas, confunden a incautos con sus vestimentas al estilo de los judíos polacos: pantalón negro, camisa blanca, barba, tzitziot, etcétera, y comprando y viajando en pleno shabat, y comiendo tacos de la esquina.
La religión influye en la conducta de los pueblos, y lo mismo que en su prosperidad. Algún sociólogo dijo que el cristianismo es la religión de los pueblos atrasados. Y por mucho tiempo fue así en América Latina.
1 1 Reyes 18:18 2 1 Samuel 19:24 3 1 Reyes 18:20
El mensaje de Eliyahu exige la definición religiosa del pueblo y del gobierno de Israel, y su lucha se centra en contra de unos misioneros extranjeros, los misioneros de Baal de Tiro, llamados por Itzebel quien los mantenía con el erario público. La asamblea convocada por Ajav a petición de Eliyahu en el Monte Carmel, tenía como finalidad demostrar quien es Dios: Yaveh o Baal.
La fe de Eliyahu era tan grande que retó a los sacerdotes de Baal a obligar respectivamente a su Dios a responder con fuego celestial, haciendo cada quien sus propios ritos. A Baal se le sacrificaban animales, y a Yaveh también. Quien consumiera directamente las ofrendas, ese sería Dios en Israel.
Los sacerdotes de Baal iniciaron su culto ruidoso desde la mañana hasta el medio día sin que este diera señales de vida. Y fue entonces cuando Eliyahu se paró frente a ellos y empezó a burlarse (v. 27). La burlas del naví se inspiran en una leyenda sobre Baal de quien creían era mercader y viajero, cuyo despertar sus seguidores celebraban entre gritos y pinchazos en el cuerpo como vemos en este pasaje y según un texto griego.
Antes de empezar su servicio a Yaveh, Eliyahu restauró el altar a Yaveh construido por Shaúl4, y después construyó su propio altar. Sobre la leña depositó la carne de su animal sacrificado ex profeso, e hizo regaran agua tres veces sobre el mismo, y después empezó su oración, tranquila, y corta, a diferencia de los paganos que gustaban de hacer largas y complicadas oraciones.
Yaveh Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Yaveh, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Yaveh, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos. Y de inmediato Dios escuchó.
¡Que diferente es la oración del hombre de fe, a la oración del merolico religioso que reza para sí mismo, y no para un Dios vivo que oye y responde aún los movimientos de los labios como fue en el caso de Jana, madre de Shmuel! Sólo los idólatras hacen largos rezos a manera de los profetas de Baal, y lo peor, sin que haya respuesta alguna. Y si se equivocan en algún rezo, hay que regresarse de manera que Dios despierte, o no sea que se vaya a enojar.
Tan sólo en estos pocos pasajes podemos ver el trabajo real de un profeta que dentro del judaísmo se convirtió en un folklore, y peor aún cuando Eliyahu no pertenece a las tradiciones judías del reino del sur. Su traslado de un lugar a otro en un carro de fuego, ha sido uno de los pasajes más distorsionados por los cabalistas, aquellos hombres que han santificado todas las supersticiones paganas dentro del judaísmo. Y en el folklore judío se dice que el traslado de Eliyahu a otro lugar, pero en esta tierra, fue un traslado al cielo, y por eso el viene y se sienta en una silla especial cuando hay una brit milá – circuncisión de un niño judío. En la Rusia Blanca se dice que venía a asistir las necesidades de los judíos 4 1 Reyes 18:30
más pobres en los tiempos del Baal Shem Tov. Y peor aún, se ha extendido la creencia entre los judíos de que será el precursor de la aparición del mesías, y será el quien lo presente. También se dice que el es la reencarnación de Pinjás, el sacerdote que por su celo mató a los transgresores en tierras de Moav mientras Israel venía por el desierto.
Eliyahu no subió al cielo, y menos aún, el no permanece en el cielo. Eliyahu está en esta tierra, enterrado en algún lugar desconocido, tal y como desconocida es también la tumba de Moshé, el hombre más grande del mundo y de todos los tiempos.
Un texto bastante sugestivo nos dice que después de haber sido trasladado Eliyahu en un carro de fuego, el permanecía en esta tierra. No se había ido al cielo como lo creen la mayoría de los judíos y no judíos religiosos.
Diez años habían pasado desde su traslado cuando el envía una carta al rey Yoram de Jerusalem. Es raro que interviniera en el reino del sur, cuando todo su trabajo lo realizó en y para el reino del norte. Eliyahu vivía en el reino del sur. Hacia allá lo llevó el carro de fuego. 2º de Crónicas 21: 12 – 15, lo dice así.
Casi al final del seder de Pésaj los niños le gritan a Eliyahu para que venga pronto y nos presente al mesías. Terrible contradicción. Eliyahu nunca enseñó eso, ni fue su idea reforzar un mesianismo que nació en tiempos muy, pero muy posteriores. De cada uno de nosotros depende, creer lo que la Torá y los escritos proféticos nos dicen, o creer en los cuentos populares, el folklore, y las elucubraciones rabínicas, haciéndolos pasar como dogmas de fe, típico de los pueblos paganos.
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